Aranjuez es un Real Sitio histórico de la
Comunidad de Madrid, famoso por su palacio, sus jardines y su paisaje cultural declarado
atrimonio Mundial por la
UNESCO, y hoy es una ciudad mediana muy orientada al turismo y a los servicios. Aúna un pasado estrechamente ligado a la
monarquía hispánica con una vida cotidiana actual como municipio residencial dentro del área metropolitana de
Madrid.
Orígenes y etapa medieval
El territorio estuvo poblado desde la
Prehistoria, con restos
paleolíticos, neolíticos, de la
Edad del Bronce y del Hierro, además de huellas romanas en forma de cerámica, monedas y estructuras.
En la
Edad Media la zona formó parte de la frontera entre cristianos y musulmanes en el
Valle del Tajo, y la
aldea de Aranz aparece documentada en 1118 en un privilegio de
Alfonso VII.
Tras la conquista cristiana, el rey
Alfonso VIII entregó el
Castillo de Oreja y estas tierras a la
Orden de Santiago, que acabó configurando la
dehesa de Aranjuez como espacio de recreo y explotación agraria.
Real Sitio de los Habsburgo y Borbones
En el
siglo XVI, bajo
Carlos I, se configuró el
Real Bosque y Casa de Aranjuez, agregando dehesas y encomiendas vecinas y convirtiendo el lugar en coto de caza y residencia regia.
Con
Felipe II el enclave se consolidó como
Real Sitio exclusivo de la Corona, se prohibió el asentamiento estable, se levantó un nuevo palacio (antecedente del actual) y se diseñaron jardines, avenidas arboladas y huertas que serían modelo de paisajismo renacentista.
En los
siglos XVII‑XVIII, especialmente con los
Borbones, se amplió el
Palacio Real, se trazó la ciudad planificada y se fomentó una intensa actividad cortesana que marcó la fisonomía urbana actual.
Siglo XIX y transformación en ciudad
En 1752
Fernando VI otorgó a
Aranjuez el título de
villa, lo que impulsó un núcleo urbano más estable alrededor del
Real Sitio.
Durante el
siglo XIX el lugar vivió episodios clave como el
Motín de Aranjuez (1808), que provocó la abdicación de
Carlos IV, y la llegada temprana del
ferrocarril Madrid‑Aranjuez en 1851, uno de los primeros de España.
La desamortización y el declive de la corte como residencia estacional favorecieron la transición hacia una ciudad con vida económica propia, aunque siempre muy vinculada a su legado palaciego y agrícola.
Patrimonio y reconocimiento mundial
El paisaje cultural de
Aranjuez (palacio, jardines, sotos, regadíos históricos y trazado urbano) fue inscrito en la Lista de
Patrimonio Mundial de la UNESCO el 14 de diciembre de 2001, en la categoría de
Paisaje Cultural.
La
UNESCO valoró especialmente la fusión de diseño cortesano, planificación ilustrada y uso agrícola del agua y del territorio, que
influyó en otros paisajes reales europeos.
Entre los elementos más destacados están el
Palacio Real, el Jardín de la Isla, el Jardín del Príncipe, la Casa del Labrador y la
red histórica de canales y acequias.