El castillo de Bran es una fortaleza medieval situada en
Transilvania (Rumanía), famosa hoy por su asociación con la leyenda de
Drácula, aunque su historia real es principalmente militar, aduanera y residencial.
Orígenes medievales
En la zona ya existía una fortificación de la
Orden Teutónica hacia 1211‑1212, levantada para defender la frontera sureste de
Transilvania.
Esa primera fortaleza fue destruida en las invasiones tártaras de 1241, quedando la zona arrasada.
La estructura de piedra que se ve hoy se autorizó en 1377, cuando el rey
Luis I de Hungría concedió a los sajones de
Brașov el privilegio de construir un castillo para controlar el paso entre
Transilvania y
Valaquia.
Función militar y aduanera
El castillo protegía un paso estratégico en los
Cárpatos, sirviendo como defensa frente a los
otomanos y como punto de control comercial entre
Transilvania y
Valaquia.
A finales del siglo XV, los sajones de
Brașov compraron el derecho de uso del castillo y lo explotaron como fortaleza y puesto aduanero durante décadas.
A partir del siglo XIX la fortaleza perdió progresivamente su importancia militar y fronteriza, aunque siguió como sede administrativa local.
Vlad Țepeș y el mito de Drácula
Vlad Țepeș, “el Empalador”, mantuvo relaciones cambiantes con
Bran y
Brașov: primero aliado en la resistencia antiotomana y después enemigo, llegando a atacar y quemar los suburbios de
Brașov pasando por
Bran.
No fue su residencia principal ni un
“castillo de vampiro”, pero algunos episodios de violencia vinculados a
Vlad contribuyeron a su fama de tirano y alimentaron el mito posterior.
La asociación directa con
Drácula se hizo popular tras la novela de
Bram Stoker, que tomó la región de
Transilvania y la imagen del castillo como inspiración estética, aunque la obra no describe exactamente
Bran.
Época de la reina María y siglo XX
En 1920, las autoridades de
Brașov ofrecieron el castillo a la reina
María de Rumanía como regalo y reconocimiento a su papel en la
Gran Unión de 1918.
La reina lo restauró y lo convirtió en residencia de verano, dándole un interior más cómodo y de estilo romántico; incluso pidió que su corazón fuera enterrado cerca del castillo.
Después de la
Segunda Guerra Mundial, el régimen comunista lo nacionalizó; tras la caída del comunismo fue devuelto a los herederos y se consolidó como museo abierto al público.
Castillo de Bran en la actualidad
Hoy el castillo funciona como museo histórico y turístico, con exposiciones sobre la
reina María, la
Edad Media y el fenómeno
Drácula.
Se ha convertido en uno de los iconos más visitados de
Rumanía, combinando su historia real como fortaleza fronteriza con la imagen popular de
“castillo de Drácula” que atrae a miles de visitantes cada año.